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11 DE MAYO: DÍA MUNDIAL DEL COMERCIO JUSTO

El día 11 de mayo celebramos el Día Mundial del Comercio Justo. En este día, junto con millón y medio de trabajadores y trabajadoras de Comercio Justo y millones de personas de más 50 países decimos alto y claro que hay otras maneras de hacer economía y otra forma de establecer relaciones comerciales.

El Comercio Justo nació en los años 60 con la visión de reclamar justicia en las relaciones económicas en lugar de pedir ayuda. El movimiento de Comercio Justo propone un comercio diferente del que hasta ahora existe y con unas normas y objetivos claramente diferentes.

En medio de unas relaciones económicas que sólo buscan el máximo beneficio económico por encima de las personas y el medio ambiente, el Comercio Justo aparece como una herramienta de transformación y construcción de otro modelo de mercado que se centra en las personas y garantiza unas condiciones dignas para productoras y productores excluidas del comercio internacional tradicional. Añade valores éticos que abarcan aspectos tanto ecológicos como sociales y de género. Podemos afirmar que, según los datos de la Coordinadora estatal de Comercio Justo, el Comercio Justo beneficia cinco veces más a las personas productoras que el comercio internacional. Contribuye al desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones en el comercio y garantiza los derechos de las personas productoras y trabajadoras.

Un comercio que sea justo para todas las partes que entran en juego cuando se produce un intercambio. Un comercio justo, frente a un comercio injusto.

Llevamos celebrando el Día Mundial del Comercio Justo más de una década y cada vez cuenta con mayor reconocimiento. Así, cada vez es más común ver productos de comercio justo en espacios públicos de Vitoria-Gasteiz, como las máquinas expendedoras de café de los centros cívicos; también en los grupos de consumo que van introduciendo productos de Comercio Justo entre sus alimentos, y en bares y cafeterías que ofrecen café de Comercio Justo a su clientela. Todo ello forma parte de una ruta que acerca a la ciudadanía las posibilidades de este comercio y consumo alternativo no sólo en este Día Mundial de Comercio Justo sino en su día a día buscando y participando de otro modelo de producción y consumo más justo, sostenible y cercano.

Este año tenemos como lema «Para endulzarte la vida no hay que amargar a nadie». Elegimos el azúcar de caña como protagonista, y con él como eje hacemos de esta campaña además de una fiesta, una reivindicación. Porque el azúcar, uno de los productos más cotidianos de nuestra cesta de la compra, genera al año unos 70.000 millones de dólares en un mercado controlado por unas cuantas empresas multinacionales. Su precio se fija en los mercados financieros, especialmente en las bolsas de Nueva York y Londres. Los beneficios de este jugoso pastel no siempre llegan a quienes lo cultivan. Así, unas cuantas personas que nunca han puesto un pie en una plantación de caña de azúcar condicionan con sus inversiones el precio que reciben quienes día a día trabajan en los campos.

En 2011 se produjeron en todo el mundo 140.000 toneladas de azúcar de Comercio Justo . Frente a los salarios mínimos, la explotación laboral, el deterioro del medio ambiente y la desigualdad que genera el comercio internacional globalizado, los consumidores y consumidoras optamos cada vez más por alternativas justas y ecológicas.

En este Día Mundial de Comercio Justo, con este azúcar vamos a endulzarnos haciendo un homenaje a los pequeños y las pequeñas productoras de todo el planeta, a las personas campesinas de los países del sur y a los y las baserritarras de nuestro entorno. Porque en esta fiesta disfrutamos todos y todas. Y eso es lo que deseamos: que nos hagamos responsables de la construcción de otro modelo de economía.

Y no podemos hablar de Comercio Justo sin mencionar lo ocurrido hace dos semanas en Bangladesh donde el derrumbamiento de un edificio en Daka, supuso la muerte de más de 700 trabajadoras. La situación de estas personas es la esclavitud de nuestro siglo, con sueldos miserables que casi no superan los 30 euros mensuales, con jornadas de hasta 15 horas diarias y trabajando en fábricas que por su falta de seguridad se están convirtiendo en sus ataúdes.
¡¡¡No queremos nuestra ropa manchada de sangre!!
¡¡¡No queremos que las marcas miren a otro lado!!
¡¡¡Queremos una Ropa Limpia!! ¡¡Queremos COMERCIO JUSTO!!!

¡FELIZ DÍA DEL COMERCIO JUSTO !