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Zentzuz Kontsumitu, un proyecto para consumir con sentido

Hace unos meses escribimos un artículo para la revista Pueblos 46 – Segundo trimestre de 2011 Gozatu dezazuela!

Érase una vez Caperucita en Gasteiz. Érase su ama (madre) que, por la triple jornada, no tiene tiempo para nada. Érase 22 de abril, día de Amalurra y cumpleaños de la abuela. Érase un bosque de publicidad engañosa. Érase, siempre, el lobo Consumo. Érase la Sabiduría Abuela. Éranse las amigas y aliadas de la abuela. Érase el Consumo Responsable, la Soberanía Alimentaria y el Comercio Justo que se juntaron en la Cesta de Caperucita… Txanotxoren Saskia/ La Cesta de Caperucita es un cuento fruto del Zentzuz Kontsumitu (ZK).

Una versión alternativa de la tradicional, que trasmite la esencia de este proyecto de Educación para el Desarrollo; un consorcio entre las ONGD Medicus Mundi Araba, Mugarik Gabe, Paz y Solidaridad y Setem Hego Haizea. Está financiado por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y, desde hace ya casi seis años, trata de acercar a la ciudadanía el Consumo Consciente y Responsable. Sus personajes y elementos nos ayudarán a explicar qué y quiénes somos y lo que se pretende.

Una de las protagonistas de nuestro cuento es Caperucita. Todas llevamos una dentro. A veces vivimos desinformadas, perdidas y alejadas del consumo responsable. Falta en ocasiones motivación, aunque no propuestas, sólo que no están de moda, ni en la publicidad, ni en la tele… En ZK tratamos de avanzar comprendiendo la realidad, proponiendo y entendiendo que lo coherente es que también practiquemos la teoría.

¿De qué teoría hablamos? Hablamos de la globalización neoliberal y de un sistema que promueve el consumo individual y compulsivo. Funciona a través de la creación de necesidades ficticias, modas y nuevas tecnologías que se hacen obsoletas en dos días. Provoca cuotas de consumismo tan inimaginables como inasumibles por sus consecuencias medioambientales, sociales, políticas y culturales.

Y, ¿a qué práctica nos referimos? El acto de consumir no es arbitrario ni está exento de consecuencias. No es ingenuo ni neutral. No pretendemos crear sentimientos de culpa ante la incoherencia de nuestro consumo, sino concienciar e informar sobre qué se compra, a quién, en qué condiciones se produce y qué supone. Las personas consumidoras son agentes activas, con poder en nuestra sociedad. Pretendemos contribuir a crear una ciudadanía crítica y consciente de su poder de cambio, decisión y presión, de lo individual a lo colectivo y de lo local a lo global.

La Abuelita de este cuento le enseña cosas interesantísimas a Caperucita (y por ende, a nosotras, nuestras aliadas…). El ritmo de consumo actual nos ha llevado al absurdo de enterrar los saberes populares, los recursos de toda la vida. Pero alguien, en la versión tradicional de la historia y en nuestra rutina diaria, se empeñó en tapar esta parte del cuento. No sólo luchamos contra un sistema capitalista sino también patriarcal.

La abuelita nos ayuda a ver cada situación con las gafas del género. Nos acompaña en nuestras reflexiones y debates internos para profundizar, desde la perspectiva de la mujer, en las temáticas de consumo consciente y responsable (CCR), comercio justo (CJ) y soberanía alimentaria (SA). Entre nuestros colectivos aliados podemos rescatar la sabiduría de siempre, la de las mujeres que trabajan el huerto y el campo, nuestras madres y abuelas; la de aquellas que se resisten a los estereotipos de la publicidad; la de mujeres de otros lugares, del Sur, de sus luchas y sus soluciones. Es cuestión de sentirnos más cerca unas de otras, de compartir, intercambiar y acercar. En este cuento no cabe relación sin derechos, ni proceso sin conocimiento mutuo, sin cariño o sin dignidad. La relación de confianza y la perspectiva de género son claves.

La Abuela enseña a Caperucita a cultivar unas semillas. Para ZK, las semillas son sabidurías compartidas, discursos que van y vienen de todas partes, denuncias que nacen en el Sur y en el Norte y propuestas de consumo consciente y responsable que funcionan. Tomamos aquellas semillas que sabemos que en nuestra tierra pueden germinar, las sembramos, intercambiamos y compartimos.

Saber, ser y actuar

El objetivo general, la semilla clave, es promover opciones prácticas de consumo cercanas y cotidianas para disminuir los impactos de la globalización neoliberal, en el entorno local y en los países del Sur. Queremos que las personas implicadas conozcan y profundicen en el CCR, CJ y SA (objetivo cognitivo, saber). Que se sientan identificadas con estos conceptos, presupuestos de un derecho de vida digno para todas las personas en igualdad de condiciones y de un desarrollo humano y sostenible (objetivo afectivo, ser). Y que hagan cambios en sus prácticas (objetivo comportamental, hacer).

¿Quiénes son esas personas implicadas? Son el sol, condición imprescindible: los grupos con los que trabajamos. Son calidez y luz, capaces de hacer germinar las semillas. Sin sol no hay nacimiento ni crecimiento. Sin su efecto multiplicador no hay cambios. Protagonizan los procesos de debate, reflexión y transformación. Más que hablar de población objeto preferimos hablar de aliadas. Nuestros soles son los colectivos puente que juegan un papel intermediario con la persona consumidora y que serán los responsables de crear conciencia sobre la necesidad social y medioambiental de consumir responsablemente. Estos soles, encargados de calentar las semillas del CJ, el CCR y la SA, lo hacen en diferentes terrenos. Contamos con colectivos aliados de muy diferente naturaleza y cada cual con su propia capacidad de difundir y transmitir experiencias: sindicatos, asociaciones de defensa del consumidor, de promoción del producto ecológico y local, grupos de consumo, productores agrícolas e iniciativas sociales educativas en torno a la alimentación y lo ecológico, centros educativos, escuelas de hostelería y otros movimientos sociales, organizaciones e instituciones.

El agua es otro de los elementos básicos para que las semillas germinen. En continuo movimiento, la estrategia debe fluir, jamás estancarse. Debemos aceptar que hay cambios en el curso del agua y el proyecto ha de estar vivo y ser flexible. El agua impregna nuestra metodología de trabajo con los grupos. Basada en la educación popular, pretende contribuir a lograr los objetivos pedagógicos a través de varios elementos:

- Participación activa, que genera dinámicas de confianza y empoderamiento.

- Progresividad: Del conocimiento al cambio de hábitos de consumo, pasando por una postura crítica y la interiorización de conceptos.

- Referencia educativa basada en el aprendizaje mutuo (ONGD del consorcio, grupos aliados, agentes externos).

- Flexibilidad, adaptación a las necesidades específicas de cada grupo, manteniendo los objetivos.

- Acompañamiento del proceso, determinando lo común de los intereses de los colectivos, respetando ritmos y prioridades.

- Cuidado de las relaciones, promoviendo el intercambio y el entendimiento, generando confianza para un pensamiento sistémico, donde todo, lo global y lo local, está interrelacionado. Se motivan los pequeños cambios para lograr cambios más generales.

- Evaluación para la retroalimentación de los actores y el proyecto.

Cesta repleta de habas

Por fin, en nuestro cuento, con las lecciones aprendidas y las semillas germinadas, Caperucita se va con la cesta repleta de aprendizajes y del producto de temporada que ya ha brotado. Siendo primavera, tocan habas. Quizá nos gustaría comer otra cosa, pero hay que adaptarse a lo que brota, al producto local. A lo que cada aliada puede dar y necesita en cada momento, estrechando relaciones, acercando conocimiento y generando confianza. Hacemos confluir los intereses de nuestras compañeras y aliadas con los nuestros.

Apostamos por procesos educativos con una participación estable, continuada y que satisfaga los aspectos cognitivos, afectivos y actitudinales. En cada acción tratamos de reflexionar y fomentar discursos, para después forjar una construcción de valores en torno a una visión crítica y compartida entre los distintos agentes y finalmente llegar a comportamientos que generen transformación. Ese ha sido nuestro recorrido hasta ahora y nuestro reto futuro. Y colorín colorado, la cesta de Caperucita se seguirá llenando.

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