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Recuperación de semillas, clave para la soberanía alimentaria

Zentzuz Kontsumitu colabora con la Red de Semillas de Euskadi en su apuesta por la soberanía alimentaria. Esta organización trabaja para asegurar la biodiversidad recuperando semillas autóctonas.

Existen algunos datos que revelan la importancia su trabajo. En Araba, en las últimas décadas se ha perdido más del 75% de  especies y variedades de cultivo. Sin embargo, la red ha logrado recuperar  1.400 frutales y entre  500 y 600 semillas hortícolas, cereales y leguminosas forrajeras.

Las especies o variedades detectadas se conservan en la Casa de la Dehesa de Olárizu en una cámara de la que sólo saldrán en caso de emergencia. En otra cámara se guardan otras tantas semillas, frutas y productos que se utilizan para acciones divulgativas o para repartir entre los denominados ‘guardianes’.

Personas guardianas

Los «guardianes»son personas que voluntariamente se ofrecen para ‘revivir’ en macetas, huertas o tierras esas semillas o árboles, garantizando así su continuidad.

Joseba Ibargurengoitia, de la Red de Semillas, explica que el trabajo de recuperación es un asunto de seguridad y soberanía alimentaria: los cultivos homogéneos son más vulnerables ante una plaga; tener gran diversidad de cultivos permite mayor resistencia a las  enfermedades en las plantas que producen nuestros alimentos. Además del árbol o semilla, el guardián se lleva consigo todo el conocimiento sobre su manejo y el consumo del fruto que darán.

La agricultura industrial, los avances tecnológicos promovidos por las grandes empresas de semillas y fitosanitarios y el éxodo del campo ciudad son algunas de las razones por las que se ha ido perdiendo los cultivos tradicionales en el campo.

La pérdida de biodiversidad tiene un ritmo galopante. Según datos de la ONU, un millón de especies (animales y plantas), de las 8 millones existentes, están en peligro de extinción por la sobreexplotación de los recursos terrestres y marino.

Las semillas constituyen uno de los pilares irreemplazables de la producción de alimentos. Millones de familias y de comunidades agrícolas han creado con su trabajo y conocimiento cientos de cultivos y miles de variedades a partir de ellas. El intercambio habitual de semillas entre las comunidades y los pueblos ha permitido que diversidad de cultivos se adapten a diferentes condiciones, climas y topografías y así la agricultura ha ido extendiéndose, permitiendo alimentar al mundo con una dieta variada. Las semillas también han sido la base de procesos productivos, sociales y culturales que han dotado a las poblaciones rurales de un cierto grado de autonomía. En definitiva, son esencial para garantizar la soberanía alimentaria.

Para saber más sobre este tema, os invitamos a escuchar la entrevista de Ser Vitoria a Joseba Ibargurengoitia, pinchando aquí

 

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